CARTAYA
El origen de Cartaya se remonta a la antigüedad, con raíces fenicias que relacionan su nombre con el término Carteia, que significa “la ciudad”. Más adelante, en época romana, la zona se consolidó como un importante punto de comunicaciones y abastecimiento vinculado a las explotaciones mineras del entorno.
Tras la dominación musulmana, el territorio pasó a manos cristianas en el siglo XIII, quedando integrado en el marquesado de Gibraleón. Ya en el siglo XV, D. Pedro de Zúñiga impulsó el desarrollo del núcleo actual con la construcción del Castillo de los Zúñiga en 1417, una fortaleza estratégica para el control del territorio y la defensa de la costa.
Durante la Edad Moderna, Cartaya experimentó un importante crecimiento urbano y patrimonial, con la construcción de la Iglesia Parroquial de San Pedro y el Convento de Nuestra Señora de la Merced. En paralelo, la actividad pesquera en el estuario del río Piedras se convirtió en uno de los pilares económicos del municipio.
En los siglos XIX y XX, las desamortizaciones y la reorganización de la propiedad de la tierra impulsaron la agricultura local, marcando una etapa de transformación que continuaría en las últimas décadas con la diversificación hacia el turismo y el desarrollo de cultivos como los frutos rojos.
En la actualidad, Cartaya se articula en torno a su núcleo principal, junto con El Rompido y la zona de Nuevo Portil, combinando historia, tradición marinera y desarrollo turístico.
EL MUNICIPIO Y SU ENTORNO













TRADICIONES
Cartaya vive su calendario festivo con una fuerte participación vecinal y una combinación de devoción, tradición y ambiente popular que se mantiene durante todo el año. La festividad de San Sebastián, en enero, abre el año festivo del municipio con el patrón recorriendo las calles del centro, en una celebración muy arraigada en la identidad local.
La Semana Santa ocupa un lugar destacado, con procesiones de gran valor devocional y singularidades propias como el Auto del Descendimiento, uno de los momentos más representativos de su tradición cofrade.
En mayo se celebra la Romería de San Isidro Labrador, que comienza con el pregón y la tradicional búsqueda del santo para su traslado hasta la ermita, en una jornada marcada por la convivencia y el ambiente festivo en el entorno natural.
En julio, la aldea costera de El Rompido acoge la festividad de la Virgen del Carmen, una de las más emotivas del municipio, con una procesión marítima por el río Piedras que reúne a numerosos vecinos y visitantes.
El calendario se completa en octubre con la Feria de Cartaya y Nuestra Señora del Rosario, junto a la Feria de Muestras, una de las citas más importantes del año, donde se combinan actividades culturales, comerciales y festivas.
DATOS CURIOSOS
Cartaya alberga uno de los grandes pulmones verdes de la provincia de Huelva: los Pinares de Cartaya, también conocidos como el Campo Común. Se trata de una extensa masa forestal de unas 11.500 hectáreas de pino piñonero que forma un entorno natural de gran valor ecológico.
Uno de sus elementos históricos más destacados es el Castillo de los Zúñiga, una fortaleza medieval construida en el siglo XV para la defensa del territorio frente a ataques piratas y peligros procedentes del mar.
Esta construcción sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles del municipio y un referente de su patrimonio histórico.
Cartaya destaca también por la diversidad de sus paisajes, que combinan el núcleo histórico del municipio, el entorno marinero de El Rompido con su faro característico y la zona turística y natural de Nuevo Portil.
Todo ello ofrece una identidad muy completa entre mar, campo y tradición.