VILLABLANCA

La historia de Villablanca se remonta a la Prehistoria, con presencia humana en la zona desde hace más de 5.000 años. Destacan los vestigios megalíticos como el Dolmen de la Tenencia y el conjunto de menhires y dólmenes entre Villablanca y Ayamonte, que evidencian la importancia del territorio en época antigua.

La fundación oficial del municipio se produce en 1531, cuando los marqueses de Ayamonte otorgan la Carta Puebla para la creación de la entonces llamada Puebla de Santa María la Blanca.

Este proceso buscaba poblar y organizar el territorio, ofreciendo incentivos a los colonos que se establecieran en la zona.

En el siglo XVII se consagra su templo parroquial, que se convierte desde entonces en el centro de la vida religiosa y social del municipio, marcando el desarrollo de una comunidad ligada principalmente a la actividad agrícola.

El trazado urbano de Villablanca, organizado en cuadrícula con calles ordenadas y regulares, refleja un modelo de planificación característico de la época, con paralelismos con el urbanismo colonial desarrollado en América durante el mismo periodo.

Villablanca 1 - Gañafote Cup
Villablanca 2 - Gañafote Cup

EL MUNICIPIO Y SU ENTORNO

Villablanca cuenta con un fuerte arraigo a sus tradiciones, donde la música, la danza y la devoción marcan el ritmo de sus principales celebraciones.

La Danza de los Palos es una de sus manifestaciones más singulares y antiguas, documentada desde el siglo XVI. Se trata de una danza ritual de carácter pastoril que se interpreta ante la imagen de la Patrona, en la que los danzantes, guiados por el “manigero”, entrecruzan palos y cintas de colores al compás de la música.

Estas coreografías tradicionales incluyen distintas “mudanzas”, que forman parte de una estructura heredada y transmitida de generación en generación.

Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Blanca, celebradas a finales de agosto, constituyen el momento más importante del año en el municipio, con actos como el pregón, la novena y el Domingo de la Blanca.

Coincidiendo con estas celebraciones tiene lugar el Festival Internacional de Danzas de Villablanca, que convierte la Plaza de la Constitución en un escenario multicultural donde grupos de distintos países comparten músicas y danzas tradicionales.

Villablanca conserva un trazado urbano muy característico, con una plaza central y calles ordenadas en eje norte-sur, fruto de su planificación tras la fundación del municipio en 1531, lo que le da un aspecto singular dentro de la comarca.

A pesar de su estructura más reciente, el entorno de Villablanca esconde un importante legado prehistórico, con monumentos megalíticos como el Dolmen de la Tenencia, datado en torno a los 5.000 años de antigüedad.

Uno de sus puntos más representativos es el Molino Antonio Pérez, un antiguo molino harinero restaurado desde el que se pueden contemplar vistas del entorno y del paisaje rural circundante.

En los días despejados, desde sus alrededores es posible incluso divisar el puente internacional de Ayamonte sobre el río Guadiana, reforzando su conexión con el territorio fronterizo.

La gastronomía local también forma parte de su identidad, con platos tradicionales elaborados con carne de caza y dulces típicos como la coca o el bollo pico, que mantienen vivas las recetas de siempre en el municipio.